martes, 8 de abril de 2014

TRASTORNO DELIRANTE O PARANOIA

La paranoia es un enfermedad de perturbación mental La paranoia puede constituirse como un trastorno crónico, con niveles oscilantes de intensidad. Los sujetos ególatras, narcisistas y con baja autoestima son los principales afectados por este trastorno entre los rasgos más característicos que identifican a quienes sufren de paranoia nos encontramos con baja autoestima, frialdad emocional, incapacidad para la autocrítica, hostilidad con el entorno, autoritarismo, episodios depresivos, resentimiento, egocentrismo e importante grado de desconfianza.Al sentir algún tipo de frustración, los paranoicos tienden a apelar al mecanismo de la proyección; por lo tanto, atribuyen a otros sus tensiones y fantasías. Este tipo de pensamientos no acepta razones diferentes a las propias, sino que, por su rigidez, se limita a interpretar signos que le permitan confirmar sus prejuicios.La manía persecutoria es una de las sensaciones angustiantes que afectan a las personas con paranoia. Estos individuos sienten que son perseguidos y acechados por fuerzas poderosas o incontrolables. Por eso suelen estar a la defensiva, mirar hacia todas las direcciones y sentirse inseguros aún en situaciones cotidianas.Otros tipos de delirios habituales en la paranoia son la erotomanía (cuando el individuo cree que otra persona, por lo general de un estatus superior, está enamorada de él), los celos sin control (la creencia en que la pareja le está siendo infiel) y los delirios somáticos (la persona siente que tiene alguna enfermedad o defecto físico que, en realidad, es inexistente).
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TRASTORNO DEPRESIVO

Es el diagnóstico psiquiátrico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana (anhedonia). Los desórdenes depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad. Esta alteración psiquiátrica, en algunos casos, puede constituir una de las fases del trastorno bipolar.
Los síntomas de depresión abarcan:
Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces.
Pérdida de placer en actividades habituales.
Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.
Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso.
Cansancio y falta de energía.
Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa.
Dificultad para concentrarse.
Movimientos lentos o rápidos.
Inactividad y retraimiento de las actividades usuales.
Sentimientos de desesperanza y abandono.
Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio.
La baja autoestima es común con la depresión, al igual que los arrebatos repentinos de ira y falta de placer en actividades que normalmente lo hacen feliz, entre ellas, la actividad sexual.
Es posible que los niños deprimidos no tengan los síntomas clásicos de la depresión en los adultos.

Causas
La depresión a menudo se transmite de padres a hijos; esto puede deberse a los genes (hereditaria), comportamientos aprendidos en el hogar o ambos. Incluso si los genes hacen que usted sea más propenso a presentar depresión, un hecho estresante o infeliz en la vida generalmente desencadena esta afección.
Muchos factores pueden causar depresión, como:
Alcoholismo o drogadicción
Afecciones y tratamientos médicos, como:
ciertos tipos de cáncer
dolor prolongado
problemas para dormir
medicamentos esteroides
baja actividad de la tiroides (hipotiroidismo)
Situaciones o hechos estresantes en la vida, como:
maltrato o rechazo
ruptura de relaciones con el novio o la novia
ciertos tipos de cáncer
muerte de un amigo o familiar
divorcio, incluso el divorcio de los padres
desaprobar una asignatura
enfermedad en la familia
pérdida del trabajo
aislamiento social (causa común de depresión en los ancianos)

TRASTORNOS DE CONTROL DE IMPULSOS

CLEPTOMANIA
es un trastorno del control de impulsos que lleva al robo compulsivo de cosas. La persona que padece dicho trastorno recibe el nombre de cleptómano o ladrón compulsivo.El sujeto que padece cleptomanía no puede evitar el impulso de robar objetos, independientemente del valor económico de lo que roba; sufre de un deterioro laboral, familiar, personal y legal. Es un trastorno del control de impulsos y se ha clasificado como una adicción psicológica. La conducta es precedida por una ansiedad creciente que se alivia inmediatamente después de poseer el objeto deseado, produciéndose un reforzamiento negativo. Dicho refuerzo es una de las causas por las cuales se mantiene la conducta problema.
 

 TRASTORNO EXPLOSIVO INTERMITENTE
 La persona que lo sufre suele presentar de forma recurrente episodios rápidos de enfado extremo, ira descontrolada y agresión impulsiva, totalmente desproporcionadas a la situación en que se producen.
La agresión impulsiva no es premeditada, y se define como una reacción desproporcionada ante cualquier provocación, real o percibida como tal. Algunos pacientes han referido experimentar cambios afectivos justo antes del estallido de ira (estrés, cambios de humor, etc.)
Este trastorno del control de impulsos puede dar lugar a distintas complicaciones como son:
-         La pérdida del puesto de trabajo
-         Separaciones o divorcios
-         Accidentes de tráfico
-         Dificultades sociales
-         Problemas legales
El trastorno explosivo intermitente es un trastorno poco estudiado, ya que su diagnóstico solo se establece cuando se han descartado otras patologías que puedan explicar la agresión como pueden ser: el trastorno límite de la personalidad, trastornos de conducta, episodios maniacos etc. Las primeras manifestaciones suelen darse antes de los 20 años y es más frecuente en hombres que en mujeres. 
LUDOPATIA
La ludopatia consiste en un trastorno en el que la persona se ve obligada, por una urgencia psicológicamente incontrolable, a jugar, de forma persistente y progresiva, afectando de forma negativa a la vida personal, familiar y vocacional.La ludopatía generalmente empieza a comienzos de la adolescencia en los hombres y entre los 20 y 40 años en las mujeres.
La ludopatía a menudo involucra comportamientos repetitivos. Las personas con este problema tienen dificultad para resistirse o controlar el impulso a jugar. Aunque comparte características del trastorno obsesivo compulsivo, la ludopatía probablemente es una afección diferente.
Los sintomas pueden ser:
Cometer delitos para conseguir dinero para jugar.
Sentirse inquieto o irritable al tratar de jugar menos o dejar de jugar.
Jugar para escapar de los problemas o de sentimientos de tristeza o ansiedad.
Apostar mayores cantidades de dinero para intentar recuperar las pérdidas previas.
Perder el trabajo, una relación u oportunidades en sus estudios o en su carrera debido al juego.
Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
Hacer muchos intentos infructuosos por jugar menos o dejar de jugar.
Necesidad de pedir dinero prestado debido a las pérdidas ocasionadas por el juego.
Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero para sentir excitación.
Pasar mucho tiempo pensando en el juego, como recordar experiencias pasadas o formas de conseguir más dinero con que jugar.
Existen una gran variedad de tratamientos para el juego patológico que incluyen el consejo, los grupos de autoayuda y la medicación psiquiátrica. Sin embargo, no se considera que ninguno de estos tratamientos sea el más eficaz,pero se ha visto que un enfoque, la terapia cognitivo-conductual reduce los síntomas y las urgencias relacionadas con el juego. Este tipo de terapia se centra en la identificación de los procesos mentales relacionados con el juego, las distorsiones cognitivas y del ánimo que incrementan la vulnerabilidad al juego incontrolado.
                            
                                 

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